Editorial,  FGDRC,  INSURRECCIÓN

¿REALMENTE ESTAMOS MITIGANDO EL DESEMPLEO?

Chavela Villamil

En los últimos meses se ha venido presentado una disminución leve y paulatina del desempleo; sin embargo, esta cifra no impacta positivamente el empleo formal y el Producto Interno Bruto, lo que genera una burbuja especulativa, que torna inestable el desarrollo de nuestra economía.

De acuerdo a los más recientes informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en los últimos meses las Tasas de Participación Laboral y Desocupación han venido presentando una mejoría paulatina, sin embargo, persiste el decrecimiento de la productividad. La mejoría leve del mercado laboral, es resultado de una recuperación cíclica que según los análisis y las proyecciones económicas es volátil y no es sostenible en el tiempo.  

Tanto la Cepal como la OIT han enfatizado en que a la vez que baja el desempleo aumenta el empleo informal o rebusque, además “los salarios y la productividad han vuelto a sus trayectorias precrisis, lo que equivale a un estancamiento. De igual forma la pérdida de poder adquisitivo generalizada deja las economías en abierta desaceleración y con bajo pronóstico de recuperación de su desarrollo antes del 2025” [1].     

Una disminución efímera del desempleo

Recientemente el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) informó que en junio la Tasa de Desempleo Nacional continuó disminuyendo y osciló en 9,7 por ciento, para una Tasa de Ocupación de 23 millones de personas; sin embargo, el desempleo informal llegó a 59,7 por ciento -6 de cada 10 trabajadores viven del rebusque-, lo que representa poca solidez económica, ya que la informalidad no da estabilidad laboral y económica, además no incrementa o estabiliza el poder adquisitivo per cápita, por ende no tiene ninguna repercusión directa en el déficit del Costo de Vida.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), en América Latina y el Caribe, el desempleo en la región tiene una media de 7,2 por ciento; sin embargo, el trabajo informal continúa incrementándose, la media en la región llego a 54,7 por ciento, es decir, uno de cada 2 trabajadores se sostiene en la informalidad. La Ocde afirma que por lo menos hay 150 millones de personas trabajando en condiciones de informalidad y Colombia es el país de la región con mayor Tasa de Empleo Informal [2].

La estabilidad y dinamización de una economía no está inferida únicamente por la ocupación laboral, sino que en sí misma está determinada por la capacidad de poder adquisitivo per cápita, ya que sin este, el mercado cae en un descenso grave de la demanda y se desacelera. Por ende, es un riesgo financiero sostener la productividad con base en una economía informal, aunque esta garantiza fluctuación de masa monetaria, no permite generación sostenida y progresiva de poder adquisitivo per cápita, además pauperiza las condiciones laborales.   

En la mayoría de las economías el empleo bien remunerado es el motor de los mercados, toda vez que el empleo da solidez a las economías familiares y otorga poder adquisitivo per cápita, que inyecta masa monetaria y dinamiza las economías, en otras palabras, los salarios permiten adquirir productos y esto hace que las empresas produzcan más y por ende requieran más empleados, generando la dinamización de la economía.

Es indispensable transformar el modelo productivo y económico 

La reactivación y la solidez de la economía se consigue aumentando el flujo de capital circulante y la creación de nuevas plazas laborales, además es necesaria una tributación redistributiva y diferencial acorde al capital neto, esto dinamiza el poder adquisitivo per cápita aumentando la demanda, lo cual se traduce en reducción del desempleo y aumento de la capacidad de producción de las empresas.

La desaceleración económica, la Recesión Técnica declarada por el Banco de la República, la inflación, el incremento constante de la Deuda Externa, entre otros, exige una política de austeridad que permita mitigar estos fenómenos; es inaplazable un cambio de fondo en el modelo económico, que disminuya los pasivos estatales, fortalezca y desarrolle integralmente la producción nacional y equilibre la balanza comercial, disminuyendo la importación de materias primas y productos con valor agregado.

Superar la actual crisis económica y el déficit de poder adquisitivo, implica instaurar una política económica fundada en la formalización del empleo y la mejoría de las condiciones salariales, además debe generar una tributación redistributiva que permita subsidiar capas bajas de la sociedad, el sistema actual no genera ni inclusión social ni sostenibilidad ni mucho menos crecimiento y productividad, por tanto, se requiere un modelo que fomente el desarrollo integral de la producción nacional, y que a su vez disminuya el Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de los intereses de la Deuda Externa) e incremente de manera integral el Gasto Social.

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[1] Mercado laboral de Latinoamérica se recupera, pero no lo suficiente. Bloomberg, 14-07-2023.

[2] Muy preocupante la proliferación del empleo informal en América Latina. Valora Analitik, 22-07-2023.

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