Editorial,  FGDRC,  INSURRECCIÓN

LOS CAMBIOS DE IDEARIO: VENCER O PARÍS

Antonio García, Primer Comandante del ELN

Desde hace más de 27 años el ELN ha planteado que desarrollar un proceso de solución del conflicto interno social y armado, tiene implícito la participación activa y vinculante de toda la sociedad en especial las comunidades históricamente excluidas.

Como lo decía en mi columna anterior, luego de recorrer 27 años la propuesta de Participación de la Sociedad, en su versión original Convención Nacional, de dar vueltas por varios países y escenarios, asomó la cabeza y en cuerpo real el 3 de agosto en el evento de instalación del Comité Nacional de Participación, realizado en Bogotá, se vio el colorido de pieles y culturas, de rostros concretos de la Colombia real y profunda, también se sintió la ausencia de los miles que no pudieron llegar por falta de espacio. Esa es la Colombia que jamás podrá caber en los espacios cerrados y en la antidemocracia.

Se iniciaron a escuchar las primeras ideas de manera sintética o resumida, lo que el ELN tenía que decir para empezar, lo dijo de manera concreta el Comandante Pablo Beltrán. La verdadera voz está por escucharse y es lo que viene luego del diseño. Otras cosas salieron en las palabras de cierre que hizo el Presidente Petro, que bien vale traerse a mención.

Entre las cosas que se le escucharon hubo una muy especial, haciendo referencia a la consigna del Ejército de Liberación Nacional de ¡Ni un paso a atrás… Liberación o Muerte!, se dijo que estuvo de moda en la década de los 60, pero ya no tenía vigencia; ahora no podía decirse: Vencer o morir, sino: Vencer o vivir.

Vale recordar que en la década de los 70 sí había una guerrilla en Colombia que decía: Vencer o París. A lo mejor entendían que la vida debía ser otra cosa o se tenía otras expectativas.

Para quienes hemos sido dirigentes sociales o dirigentes guerrilleros, por encima de todo, primero está la vida, no sólo nuestra vida personal, sino la de las comunidades, la de la gente olvidada, y es por esas vidas que estamos dispuestos a morir luchando, claro que no es por defender esa vida miserable y de muerte, sino por ayudar a crear otra vida distinta, humana y digna. También tenemos claro que en la lucha que realizamos es prioridad mantenernos vivos para lograr cumplir la misión, así nos lo enseñaron y lo seguimos enseñando.

Vida y muerte al final es una sola y única existencia o paso por este mundo, si se sabe vivir para defender la vida colectiva, pero cambiar una consiga para claudicar o disfrazarla es otra cosa.

Debemos recordar que las negociaciones pasadas dejaron dudas en la gente, sobre todo en los luchadores. Pues muchos aflojaron en la lucha, unos fueron francos y otros disfrazaron sus flaquezas con un cariz político. Sin duda que cada guerrilla que se desmovilizaba era un debilitamiento e incertidumbre para el pueblo, para los desposeídos. Desde luego que pueden haber análisis políticos sobre las razones del alzamiento armado, de su vigencia o no, pero también el pueblo recurre a él haciendo un derroche de valor, y en eso también sabemos que a algunos les faltó… sí, de eso.

En cada momento de la historia de Colombia y del mundo se dijo que la realidad había cambiado y que ahora la lucha era de otra manera, así se justificaron desmovilizaciones y flaquezas, pero el país siguió sin cambiar. Dichas organizaciones se negaron a cambiar para seguir luchando y prácticamente claudicaron. Ahora se nos quiere hacer ver como si tuviésemos un pensamiento anquilosado y negados a cambiar, pero es lo contrario. El ELN ha cambiado a lo largo de su historia y por eso se mantiene y ha llegado hasta aquí con una propuesta de reconstruir la nación sobre la base de la Participación de la Sociedad en la nueva visión de los cambios y en su materialización. Las modificaciones del ELN, sus transformaciones internas recorren varios campos: políticos, militares, orgánicos, culturales y filosóficos, para nada son desconocidas y desde hace décadas las causas ambientales, de género, energéticas, del decrecimiento y la austeridad en el uso de los recursos para que las futuras generaciones puedan existir; la necesidad de un mundo distinto, más horizontal donde exista otro orden de cosas para poder enfrentar la crisis civilizatoria que amenaza la existencia de la humanidad, la vida y el planeta mismo. La principal y más grande transformación del ELN, y cada día más creciente, ha sido en colocar a la sociedad, a sus gentes, en el centro de sus preocupaciones, así como también dejar de creerse el cuento que por tener un pensamiento de izquierda se es el ombligo del mundo, hoy construimos más esperanzas junto con los demás, confiamos y nos apoyamos en el poder del pensamiento y la fuerza colectiva.

No es que no estemos interesados por la transición energética y otros temas de agenda mundial, sino que ahora lo primero es poner en orden nuestra casa: Colombia.

Llegar hasta este evento no es una casualidad, como tampoco ha sido fácil, hoy se ve como algo histórico y lo es, por eso podríamos preguntarnos por qué no llegamos a él antes, nos habríamos ahorrado tiempo y vidas, pero había otras formas de ver la paz y de abordar la crisis del país que nos llevó al alzamiento armado.

A este evento la gente no asistió a escuchar o echarse discursos, vino solamente a señalar un camino, a juntarse con otros para que la misma sociedad lo diseñe y lo construya, tampoco este evento es para servir de plataforma electoral de nadie, el único fin es buscar un cambio de Colombia para bien y felicidad de todos, haciendo de ella más justa, más equitativa y democrática.

Algunas de las personas que estuvieron en el evento, en otros momentos han expresado que el ELN se extravió del ideario y del espíritu de Camilo Torres Restrepo, nada más contundente demuestra lo contrario, de este acontecimiento estaría feliz Camilo, mirando cómo la Sociedad con su participación diagnosticará los problemas del país y luego construirá, con base en un Acuerdo Nacional, una Agenda de Cambios para Colombia.

Si en Colombia existiese una democracia donde el parlamento se interesará por la sociedad, ya esto se habría resuelto, igual con la constituyente del 91 que dejó sin abordar asuntos de fondo. Por eso podríamos decir que con este proceso de Participación de todos los sectores de la sociedad en múltiples escenarios y por una agenda de interés nacional y social, estamos ante un Parlamento Alternativo, que supera el simple parlamentarismo, para hacer del ejercicio de dialogar y poder decidir la esencia de la democracia.

Por lo dicho por el Presidente, se abre un debate de fondo, pues nada sacaría la Sociedad construyendo soluciones, edificando un Acuerdo Nacional para ser presentado al Congreso; debería ser lo contrario, que todos los parlamentarios vayan a enterarse de los reales problemas de Colombia junto a la gente que los padece.

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