Editorial,  FGDRC,  INSURRECCIÓN

CRISIS ECONÓMICA DESMEMBRA LAS CLASES SOCIALES

Claudia Julieta Parra

La baja remuneración salarial y la alta inflación han incrementado la pérdida de poder adquisitivo per cápita, esto tiene repercusiones directas sobre las distintas capas sociales generando una contracción de estas, que amplia su extremo inferior y exacerba la desigualdad.

A nivel global la categorización social se da en gran medida por el Costo de Vida y el ingreso per cápita, este último es directamente proporcional al nivel de categoría social; a mayor ingreso mayor status social, en este sentido la clase media se caracteriza por un ingreso per cápita que les permite cubrir más allá de las necesidades básicas, como adquisición inmobiliaria, acceso a educación superior de calidad por encima del pregrado, entre otras.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), fija la línea de pobreza monetaria en 420.676 Pesos, que en términos aproximativos equivale a un tercio del Salario Mínimo, teniendo en cuenta que dado el actual Costo de Vida y la inflación, este es deficitario toda vez que no permite cubrir los gastos básicos, conforme a estudios de diversos centros de investigación económica se necesitaría fijar el salario mínimo sobre los 400 Dólares [*] para cubrir las necesidades básicas.

La histórica crisis socioeconómica que sufre el país, durante los últimos años se ha exacerbado por fenómenos macroeconómicos multidimensionales que han mermado el poder adquisitivo de los colombianos, el cual cayó en el último mes en 13,5 por ciento, esto aunado a las altas tasas de interés que tiene el país, han ocasionado una contracción de la clase media y que 2,2 millones de personas salieran de esta condición social para considerarse población vulnerable.

Las actuales políticas económicas no logran mitigar la pobreza ni incrementar el poder adquisitivo per cápita, lo que se convierte en doble riesgo, por un lado, incrementa el déficit de Gasto Social lo que lleva al Estado a incrementar su déficit de Cuenta Corriente, por otro lado, desacelera el mercado llevando a nuestra economía una recesión técnica ocasionada en gran medida por una caída brutal de la demanda.

Superar la crisis económica e incrementar el poder adquisitivo per cápita implica un cambio de modelo económico, el cual debe tener como prioridad la disminución del Gasto Corriente (burocracia, Guerra, pago de Deuda Externa), la austeridad estatal, el desarrollo integral de la producción nacional, la formalización del empleo y la generación de nuevas plazas laborales.

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