Editorial,  FGDRC,  INSURRECCIÓN

LO QUE FALTA PARA LA SEGUNDA Y DEFINITIVA

Comando Central (COCE)

El reciente triunfo de un Gobierno distinto al régimen impuesto desde el Grito de Independencia de 1810, nos convoca como sociedad a construir cambios de fondo de manera autónoma, lo que nos obliga a replantear la histórica injerencia de imperios extranjeros en el devenir político del país.

El Grito de Independencia dado el 20 de julio de 1810, tenía implícito crear un estado soberano donde el poder residiera en el pueblo, pero la minoría que ha dominado a Colombia es un agente del plan imperialista de la Guerra sin fin, que solo sirve a los intereses imperialistas de Estados Unidos.

El Paro Nacional de 2021, que dio origen al estallido social, marcó el horizonte en torno a los derechos fundamentales que por siglos le han sido conculcados  al pueblo colombiano, y en especial a la gran mayoría de la población excluida, empobrecida y perseguida.

Hoy, existe un Gobierno con una narrativa diferente, pero eso no significa que la estructura excluyente y violenta del Estado haya cambiado, porque continúa en manos del viejo régimen que durante décadas se ha opuesto a la solución política del conflicto social, político y armado, y que ‘a sangre y fuego’ sostiene el statu quo.

Para dar un salto en la historia de dominación y construir una nueva sociedad, donde exista paz con justicia y equidad social, no basta con elegir un Gobierno distinto y deponer las armas de la insurgencia; requiere unas verdaderas transformaciones políticas, económicas, sociales, culturales y de la ética, que no será una lucha fácil.

No podemos renunciar a la verdadera independencia, la cual no solo implica reivindicar el principio democrático de autodeterminación de los pueblos y la soberanía frente a las potencias imperialistas,  a la que hay que agregar la lucha por la integración y hermandad de los países de NuestraAmerica en la construcción y búsqueda colectiva de la paz, y el bienestar social en equilibrio y armonía con la naturaleza.  Le apostamos a esa Segunda y Definitiva Independencia en donde como colombianos y colombianas resolvamos soberanamente nuestros asuntos sin utilizar la violencia en la política; una independencia que beneficie a la sociedad toda y en la que el Estado no coloque todo el aparato militar en defensa de las empresas transnacionales y en persecución de su población, que lucha  hoy como lo hicieron nuestros ancestros desde que decidieron ser libres y soberanos.

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